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lunes, 12 de diciembre de 2011

Puerta del Sol.



El convento de San Felipe el Real en una xilografía de 1878. En la parte inferior del edificio, se aprecia la lonja, conocida como mentidero de la villa. Las covachuelas de la base eran utilizadas como puntos de venta de todo tipo de artículos. Fue construido en la primera mitad del siglo XVI en el solar que hoy ocupan las Casas de Cordero, en la embocadura de la calle Mayor.

La manzana contigua a la que ocupa la actual sede de la Comunidad de Madrid, antigua Real Casa de Correos, es la que ocupaba el convento de San Felipe el Real. 

Fundado el 9 de marzo de 1546 por fray Alonso de Madrid, padre provincial de la Orden los agustinos, estuvo situado en la calle Mayor esquina a Esparteros. 

Su fundación estuvo rodeada de una gran polémica, puesto que tanto el arzobispo de Toledo, Juan Martínez de Silíceo, como varios particulares, e incluso el propio Ayuntamiento –siendo corregidor don Sancho de Córdoba- se opusieron en un principio a su fundación. Apareció entonces la figura del príncipe Felipe, futuro Felipe II, quien tomo bajo su protección a los agustinos, e intercedió para que pudiera ser fundado. Así, el 9 de marzo de 1547, los religiosos tomaron posesión del convento, que en agradecimiento, fue titulado con el nombre de San Felipe el Real. 

En cuanto al edificio, todas las fuentes coinciden en el gran valor arquitectónico que tuvo, especialmente su claustro, realizado por Andrés de Nantes y restaurado por Francisco de Mora entorno a 1600. Según Antonio Ponz, todo él era de granito y piedra berroqueña, de orden dórico, y constaba de veintiocho arcos sobre pilares en cada uno de los dos cuerpos de que se componía. 

El elemento más famoso de San Felipe el Real era  su famosa lonja, situada sobre unas covachuelas en donde se vendían los más variados productos, y que recibió el nombre de mentidero de la villa, lugar en donde se fraguaron los principales rumores de la Corte, y que tantas veces aparecieron en la literatura del Siglo de Oro. 

La desamortización de Mendizábal supuso el final de este emblemático lugar del Madrid del Antiguo Régimen. Así, el 13 de febrero de 1836 se ordenó su demolición, a la cual se procedió en 1838. Su lugar lo ocupa actualmente las llamadas Casas de Cordero, construidas entre 1842 y 1845.


Estas casas que llevan el nombre de su promotor, Santiago Alonso Cordero, fueron construidas entre 1842 y 1845 por el arquitecto Juan José Sánchez Pescador en el solar donde estuvo emplazado el convento de San Felipe el Real, fundado en 1547, desamortizado en 1836 y derribado en 1838. 

Fue el primer gran edificio de viviendas que tuvo la ciudad, consta de cuatro alturas sobre planta baja y presentaba una distribución de las viviendas ajustada a los distintos perfiles sociales y económicos de la época, localizándose las viviendas más lujosas en la parte central del edificio. Cuando se produjo la reforma de la Puerta del Sol, entre 1852 y 1862, se consiguió crear ese espacio público representativo que buscaba la clase política liberal, en parte gracias a las Casas de Cordero, pues el arquitecto Lucio del Valle unificó arquitectónicamente el conjunto de edificaciones de la plaza, tomándolas como modelo. Si observamos detenidamente la Puerta del Sol resulta que todas y cada una de las fachadas que dan a esta plaza tienen la misma altura y la misma disposición ordenada de vanos, balcones y pilastras que las Casas del Cordero. 

Se conserva en la esquina de las calles Mayor y de Esparteros el escudo del promotor de este edificio, en el que además estuvo mucho tiempo ubicado el Café Nuevo del Pombo. 

El Antiguo Café y Botilleria del Pombo ocupaba los sótanos de la finca de la calle Carretas a espaldas de la Casa de Correos, hoy sede del Gobierno Autónomo de Madrid, en la Puerta del Sol. Fue centro de la cultura liberal y vanguardista de la época, liderado por el genial periodista y escritor Ramón Gómez de la Serna, el mago de las letras creador de maravillosas greguerías y uno de los mayores exponentes del periodismo. La conocida tertulia del Café Pombo fue creada en 1912, estas tenían lugar el Sábado noche, donde los miembros del movimiento vanguardista, tanto renombrados como nuevos, se reunían para charlar pero una excepción se cernía en las conversaciones a petición de Gómez de la Serna. La política estaba vetada. 




También en la Puerta del Sol, en los salones del Hotel de París, estuvo el Nuevo Café de la Montaña donde tenía lugar la tertulia a la que acudía Ramón del Valle Inclán. 

Estaba el Hotel París en la fachada este de la Puerta del Sol, entre la calle Alcalá y la carrera de San Jerónimo. Ahora la nueva tienda  APPLE en MADRID. 

El edificio de la publicidad conservada de TÍO PEPE.






Benito Pérez Galdós comentaba en los Ayacuchos de los Episodios Nacionales: Ha comprado el solar de San Felipe, para construir en él una casa; allá se irá con El Escorial en grandeza, y será la octava maravilla de la corte.

Si hacemos caso a Ramón Gómez de la Serna: La fortuna de Cordero fue hecha súbitamente en el premio gordo de la lotería de Navidad con muchas combinaciones de premio. Tanto gano que el Tesoro casi se declaro en quiebra para poder pagar.

La totalidad del solar adquirido en 1841 por cerca de diecisiete millones de reales por el maragato Santiago Alonso Cordero, destinado parte del premio gordo de lotería, que le había tocado, premio tan cuantioso que el Erario se vio obligado a pagarle en varios plazos y a cederle este solar como parte del mismo; y allí construyó la mejor y más grande casa de vecindad de Madrid.
Actualmente en el Instituto de Estudios Madrileños no consideran valida la hipótesis del premio gordo de la lotería, ya que no aparece Santiago Alonso Cordero en la relación de premiados aquellos años, por lo que no estamos seguros del origen de su fortuna.

El proyecto se encargo en 1842 al arquitecto José Sánchez Pescador, que lo diseño formado por seis edificios, cinco de ellos haciendo un conjunto, cuyas obras se terminaron en 1846, constituyendo la primera construcción de viviendas españolas donde se utilizo el orden clásico en sus fachadas.

Unos años más tarde, Santiago Alonso Cordero vendió la totalidad de esta edificación con un importante beneficio. 

Santiago Alonso Cordero (10 de marzo de 1793, Santiago Millas - 23 de octubre de 1865, Madrid) fue un ilustre personaje en su época por ser propietario de la Casa del Maragato (Casa Cordero) ubicada en la Puerta del Sol.
 Personaje que tuvo cierta relevancia política dentro de los liberales ejerciendo como Diputado en Cortes por Astorga (en el periodo 1846 - 1856), siendo además una persona de gran fortuna gracias al negocio del transporte de mercancías a la Capital. En pleno siglo XIX resultaba ser un personaje pintoresco por vestir siempre con trajes maragatos.
Su influencia le llevó a ser Presidente de la Diputación de Madrid. Murió de cólera en una epidemia que azotaba Madrid a finales del siglo XIX.

Nació en Santiago Millas (León). Sus primeros estudios los hizo en Monforte de Lemos ingresando después en el seminario de los nobles de Cantabria. En esta época adquirió fama por proteger a numerosos personajes que huían de las persecuciones realizadas por el denominado Rey deseado. Su reputación se acrecentó cuando en el periodo que va desde 1820 a 1821 siendo elegido comandante de un batallón de la milicia nacional, lo cual le expuso a perder la vida a manos del guerrillero realista López. Tras ello será diputado a Cortes desde 1836, siendo designado para senador por el pueblo de Madrid. Hizo dinero en su participación en líneas de diligencias. En las décadas de 1830 a 1860 se hace una gran fortuna invirtiendo en los nuevos medios de transporte que aparecen en Madrid. Siendo concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1841, Cordero adquirió la totalidad del solar de la Puerta del Sol en pública subasta, y tras la ayuda que le proporcionó el haber logrado el premio de la Lotería Nacional finalmente en el año 1862 concluye la que será Casa Cordero.
Su afán en la Diputación de Madrid hizo que no abandonara Madrid en una epidemia de cólera que le alcanzaría finalmente causándole la muerte. Para honra de Cordero, se acordó en la diputación provincial de Madrid colocar el busto de aquel en el salón de sesiones.
Fue socio capitalista de la Sociedad Palentino-Leonesa de Minas, que construyó el primer alto horno de España en 1847.

Anecdotario.

Su vida fue interesante como para ser incluida en algunas de las novelas de Benito Pérez Galdos.
Fue uno de los primeros ganadores de la Lotería Nacional y el Estado al no prever el gasto del premio le cedió la Casa que recibió su nombre.
Invitando a la Reina a su Casa de la Puerta del Sol ofreció a su Majestad alfombrar el suelo con monedas de oro, algo que la reina Isabel II rechazó ya que al poseer tales monedas su rostro no podía pisarlas. A este contratiempo Cordero respondió que las pondría de canto.

La Cava Baja y la Cava Alta de Madrid.


Ambas Cavas corresponden a los fosos que rodearon la muralla cristiana.

Su trazado se corresponde con el trazado de esta muralla. 

La Cava Baja fue un foso de agua que servía para defender la muralla cristiana. La cava se llenó de agua procedente de la cercana laguna que estaba en Puerta Cerrada. En el siglo XV la Cava se deseca y se empiezan a construir casas adosadas a la muralla. Fue en este momento cuando tomó el nombre de Cava de San Francisco, porque conducía a la actual Basílica de San Francisco el Grande. Las casas fueron cubriendo la muralla quedando prácticamente emparedada. Hoy se pueden ver restos de la misma en los números 10, 21 y 30 de la Cava Baja.

La Cava Alta nunca fue un foso. Debe su nombre a su posición más elevada con respecto a la Cava Baja. En su origen, en la calle de Toledo, había una plazuela cuyo nombre era el de Berenjena, por el huerto que había en la casa de los Ramírez de Madrid. Después pasó a formar parte del recinto del hospital de La Latina.

La plazuela de la Berenjena estaba en la calle de Toledo, frente a la desembocadura de la Cava Alta. Se llamó así debido al berenjenal que existía en una casa cercana a este lugar propiedad de Francisco Ramírez y Beatriz Galindo, y que más tarde se convirtió en huerto del hospital de La Latina. Esta plaza, junto con las de Antón Martín, Campillo de Manuela, San Millán y Gato, no existía en el callejero oficial ni tenía numeración propia, pero era conocida popularmente con este nombre. A partir de 1835 quedó comprendida en la calle de Toledo.


Francisco Ramírez de Oreña, el Artillero, señor de Bornos en Jaen, esposo de Beatriz Galindo y secretario de los Reyes Católicos. Esta casa incorporó el señorío deRivas, luego ducado, y el condado de Bornos.

Francisco Ramírez dotó a su hijo segundo, Nuflo, con un mayorazgo que tenía casas también  en  la plaza del Conde de Miranda, en cuyo solar se edificó en 1607 el convento del Corpus Christi, Las Carboneras.

 La segunda casa de este apellido fue la fundada hacia 1300 por Diego Ramírez, y poseía el señorío del Castillejo, Villarrubia, Acebrón y Solera, en Cuenca.



Foto tomada del trabajo Madrid siglos XIX y XX,
realizado por los alumnos de la asignatura Historia de Madrid en la edad contemporánea.
Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, curso 1998-1999,

Plazas de Madrid.

En Madrid existieron algunas de las plazas que se citan y ya desparecidas.

Plaza de la Aduana Vieja
Plazuela de la Aduana Vieja
Plaza de Armas
Plaza de la Berenjena
Plaza de Cándido Lara
Plaza de los Capuchinos
Plaza del Clavel
Plaza de la Condesa Pardo Bazán
Plaza de los Consejos
Plaza de la Justicia
Plaza de Leganitos
Plaza de Ludones
Plazuela de la Madera
Plaza antigua de los Mostenses
Plazuela del Conde de Mora
Plaza de Leganitos
Plaza de la Priora

La Plaza de los Carros de Madrid.





Desde la plaza de la Paja por la costanilla de San Andrés llegamos a la plaza de los Carros. 


Era el lugar de parada de carros de los que se dedicaban al transporte de mercancías debido a la cercanía a la plaza de la Cebada. 


Junto a ella está la plaza de san Andrés, presidida por la parroquia de San Andrés, construida en el lugar donde se sitúa la mezquita principal del Madrid árabe.


Estos lugares  fueron los de San Isidro que fue  feligrés de San Andrés y estuvo enterrado en un principio en ella, en la capilla de San Isidro.


Junto a la parroquia de San Andrés la capilla del Obispo.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El Rastro.


    
París tuvo su primer matadero, cercano a la catedral, después de la reorganización del gremio de carniceros en 1316.

La primera información sobre esta institución en Madrid se remonta al siglo XVI, cuando por Real Cédula de 1502  los Reyes Católicos, facultaron al Ayuntamiento para “mudar el Matadero desde el paraje junto al Hospital de la Latina en la calle Toledo a otra parte”, a costa de su fundadora doña Beatriz Galindo, en el momento que se estaba iniciando la construcción del Hospital. Se lleva junto a donde se levantará a inicios del siglo XIX la actual Puerta de Toledo. La Casa-Matadero se instaló parcialmente en el edificio del Hospital de San Lorenzo.

Se tienen noticias de que el abastecimiento de carne estuvo regulado por el municipio, al menos, desde principios del siglo XV. En 1480 se distribuía ese alimento a la población en cuatro carnicerías públicas: tres de ellas en la Villa y la cuarta en el Arrabal. 

El ganado adquirido en distintas regiones españolas aguardaba su matanza en las dehesas de Amaniel o de la Villa y Arganzuela y, más tarde también, en la pradera del Corregidor.

Estaba la pradera del Corregidor frente a la Ermita de San Antonio de la Florida, en las cercanías de la popular Fuente de la Teja.


La Dehesa de la Villa  era conocida como la Dehesa de Amaniel, en honor a su dueño, Lope de Amaniel, ballestero de Enrique II de Castilla. El calificativo "de la Villa" se debe a la condición de "Villa y Corte" que ostenta la ciudad de Madrid.

En 1152, Alfonso VII de Castilla donó a la Villa de Madrid los terrenos en los que se ubica el actual parque, que fueron utilizados para el pastoreo, perdiendo gran parte de sus encinas originales. En 1608 se parceló y arrendó gran parte de la Dehesa para pagar el traslado de la Corte a Valladolid y despues para  la construcción del Palacio Real. Carlos II arregló la Vereda de Carabineros, actual calle de Francos Rodríguez, que era el camino que comunicaba los palacios del Buen Retiro y de El Pardo. Carlos IV tomó otras 418 fanegas para incorporarlas al Real Sitio de la Florida.
Con Isabel II se llegó a un espacio de tamaño parecido al actual. Durante todo este tiempo, la Dehesa de Amaniel o de la Villa fue un espacio para uso y recreo de todos los madrileños. El 11 de mayo de 1860, el ejército de África entró en Madrid y acampó durante dos días en la Dehesa, siendo visitado por miles de madrileños. Un año después los terrenos se vendieron a la Beneficencia Pública para construir un manicomio que nunca llegó a levantarse. En 1890 se plantaron 10.000 árboles.
Desde 1901, el estado la entregó en usufructo al ayuntamiento para esparcimiento público. En 1929 se levantó la Ciudad Universitaria de la Universidad Complutense, que ocupó 320 hectáreas. Durante la Guerra Civil se convirtió en una línea de defensa de la ciudad y en sus terrenos se desarrollaron fuertes combates.

Los mataderos públicos madrileños han estado localizados hasta el siglo XX en la zona sur de la ciudad, en el barrio del Rastro, excepto el matadero del Saladero-matanza de cerdos y salazón de sus carnes- que estuvo en la plaza de Santa Bárbara que se dedicaba exclusivamente a la matanza de cerdos para la obtención del tocino. 


En el Cerrillo del Rastro estuvo el primitivo matadero y carnicería mayor, en el mismo solar que hoy se encuentra la Tenencia de Alcaldía, en la Ribera de Curtidores y Plaza de Cascorro,  y en sus inmediaciones se situaron las temerías y fábricas de curtidos, como indica todavía hoy la toponimia de las calles colindantes: Carnero, Tenerías, Ternera, Matadero..........


La causa de la localización de los mataderos en el Rastro puede deberse a que la mayoría del ganado de abasto tuvo su entrada durante siglos a través de la Puerta de Toledo. Además en el siglo XIX se prohibió la entrada de animales por cualquier puerta que no fuera la  de Toledo.


La calle Toledo formaba parte del barrio de los bodegueros, posadas y mesones para alojamiento de los forasteros y de los  ganaderos y mercaderes que traían a vender su ganado a Madrid

Después de la elección  de Madrid como capital del Reino por Felipe II su población aumentó de 65.000 habitantes a 175.000 entre 1606 y 1630. En relación directa con el aumento de población está la necesidad de mas alimentos. El municipio de la Villa decide construir nuevos edificios destinados a la matanza de animales para el abasto.


En el plano de Antonio Marcelli de 1623 aparecen dos mataderos, uno en el Cerrillo del Rastro con su corral, y el otro en el borde de la población, en la salida del camino a Toledo, junto a la actual Puerta de Toledo.

El Matadero de la Latina estaba en la calle Toledo junto al antiguo convento de la Latina, cuyo traslado fue autorizado en 1502 a dependencia situadas junto a la actual Puerta de Toledo, y otro casi frente al de la Latina, llamado Matadero de El Rastro construido en el siglo XVI en el Cerrillo de El Rastro en una modesta y pequeña casa de propiedad municipal, rodeada de un amplio terreno.


Ahora en el Matadero de El Rastro están algunas de las dependencias de la Junta Municipal del distrito de Latina en la Plaza de Cascorro, antes de El Rastro.

El  matadero de la Puerta de Toledo fue derribado y vuelto a construir durante la segunda mitad del siglo XIX, y el del Rastro, inicialmente dedicado a carneros, fue rehabilitado para matadero de cerdos a mediados del mismo siglo. La matanza de carneros se trasladó al matadero de la Puerta de Toledo. El Matadero de El Rastro es abandonado en el siglo XVIII y pasa a manos particulares hasta mediados del siglo XIX.


Ambos sobrevivieron a varios intentos de demolición hasta la finalización de las obras del Mercado y Matadero de ganados del paseo de la Chopera, en los años veinte del siglo XX, junto al río Manzanares en los ahora jardines de Arganzuela de Madrid RIO .


El Matadero de El Rastro


En la Topografía de la Villa de Madrid de Pedro Texeira, elaborada en 1656, el Matadero del Rastro aparece identificado con el número 30: “El Rastro y Carnicaria Maior”. Fue derribado en el siglo XX. Aparece señalado en el plano de Texeira el espacio del  Matadero de El Rastro con su corral.




Su fachada principal daba a la Plazuela del Rastro. Nº 2. Plaza de Cascorro desde 1941.

El municipio controlaba el abastecimiento de carnes de vaca y carnero por medio de las matanzas y la venta al por mayor en el Rastro y la venta al por menor en las tablas del Rastro, la Carnicería de la Plaza Mayor y las de las plazas de San Luís, San Ildefonso, Santo Domingo, Antón Martín, en la calle de Alcalá y en alguna otra plazuela.


No existió un régimen de funcionamiento de las casasmatadero hasta que se aprobó el Reglamento de 1840.

En 1841, el alcalde don José Álvarez y Crespo propuso la rehabilitación del antiguo matadero y Saladero de carne de cerdo,  para evitar los abusos de los particulares y la centralización de todos los servicios de matanza de cerdos. Hasta ese momento el sacrificio de estos animales se llevaba a cabo en dieciocho instituciones particulares: siete alrededor del Rastro, cuatro en el distrito de la Inclusa, uno en el distrito de Congreso y tres en el de Latina. 

Existían veinte corrales públicos en las inmediaciones del Rastro, en donde el ganado esperaba antes de la matanza.


Los mataderos privados eran anti higiénicos, pequeños, carentes de herramientas y con instalaciones inadecuadas,  además en la mayoría de ellos se cometían grandes irregularidades en el peso de la carne.

Pero al no poder utilizarse el antiguo Matadero del Saladero porque había sido convertido en cárcel-correccional, la Comisión sugirió al Ayuntamiento que tomara el control y centralizara los servicios, al igual que lo hacía con el abastecimiento de las otras carnes y construyera un nuevo edificio, sin demasiados gastos, unido al matadero de vacas y carneros de la Puerta de Toledo. No pasa esto de ser un proyecto.


EL 9 de agosto de 1840 se prohibió la entrada de ganado de cerdos por todas las puertas de la Villa.

El 21 de noviembre de ese mismo año, se permitió sólo introducir este tipo de ganado por la Puerta de Toledo con un horario determinado y, a finalmente, se ordenó el cierre de todos los mataderos privados. 

Muchos mataderos privados continuaron abiertos ya que el proceso hasta que se aprobó la rehabilitación del Corral del Rastro duró once años, desde 1841 a 1852.


Cayetano Cuadrillero, propietario del matadero de carneros del Rastro, ofreció su cesión al Ayuntamiento en varias ocasiones e incluso se llegó a pedir que se hiciera el levantamiento de la planta del edificio, que se le encomendó al arquitecto municipal Juan Pedro Ayegui, en 1843. La idea de rehabilitar ese matadero no prosperó hasta 1848, después de haber sido adquirido por la municipalidad.


Cayetano Cuadrillero y Mota, nació en Palazuelo de Vedija, Tierra de Campos de Valladolid, diócesis de León, el 7 de agosto 1724 en el Palacio de los Cuadrillero, que alberga actualmente el Ayuntamiento de esa villa. Tomó posesión del obispado de Ciudad Rodrigo el 15 de octubre de 1763 y rigió la diócesis hasta 1777 en que fue nombrado obispo de León.

Muchas fueron sus obras y actuaciones, de las que sobresalen las dedicadas a la formación y educación de niños y jóvenes, entre otras, la fundación del Seminario de San Cayetano de Ciudad Rodrigo, que se inauguró el 25 de noviembre de 1769; el Hospicio de esta misma ciudad, inaugurado en 1783, siendo ya obispo de León; la edificación asimismo del Hospicio de León, y la fundación de una Escuela de primeras letras para niños y niñas en Palazuelo de Vedija. Otorgó su primer testamento en 1781, junto a sus hermanos don Francisco, obispo de Mondoñedo, y don José, canónigo y Arcediano de Camaces en la Catedral de Ciudad Rodrigo. Sobreviviéndolos, renovó su testamento, en León, el 28 de julio de 1797; en él quedan reflejadas sus inquietudes: los pobres, las necesidades urgentes del obispado, la educación de los jóvenes, y su propia familia. Se mandó enterrar en la capilla de Nuestra Señora del Carmen de la Catedral de León, donde yace desde 1800, año de su muerte.

 Cayetano Cuadrillero y Mota fue obispo de Ciudad Rodrigo, donde fundó su seminario, entre 1763 y 1777, año en que fue nombrado obispo de León. Su hermano Francisco Cuadrillero y Mota fue obispo de Mondoñedo entre 1781 y 1797, Antonio Escudero y Cuadrillero, Prior de Valencia de Don Juan en la Orden de San Juan de Malta nacido en esta villa en 1668,  José Cuadrillero y Vedoya, Caballero de la Orden de Carlos III en 1797.


La rehabilitación no fue aprobada hasta 1852 y nunca se realizó completa, por falta de fondos municipales. Más tarde, cuando se decidió tirar y volver a construir el Matadero de la Puerta de Toledo estuvo a punto de  aceptarse su derribo, pero al no completarse ese proyecto, permaneció en uso hasta que se inauguró el Matadero del paseo de Chopera. 

Posteriormente se demolió y en su solar el arquitecto municipal Francisco Javier Ferrero construyó la Tenencia de Alcaldía del Rastro, en la  Ribera de Curtidores, entre 1932 y 1934.


La Casa-Matadero de la Puerta de Toledo se instaló inicialmente a comienzos del siglo XVI en parte del edificio del Hospital de San Lorenzo, junto a la Puerta de Toledo, después de su adquisición por el Ayuntamiento. 

Antes de llegar a la casa del Matadero, y a la esquina de la calle  de los Cojos, ya casi junto a donde vemos la actual Puerta de Toledo,  estuvo también el piadoso albergue de San Lorenzo, en que se recogía por la  ronda de pan y huevo a los pobres extraviados en las calles durante la noche, y se les daba  aquella frugal colación y un humilde lecho, por la hermandad fundada en 1598 por Pedro  Cuenca.

Fue objeto el Matadero de la Puerta de Toledo de reparaciones constantes entre 1626 y 1668. Estaba dentro dentro de la cerca de la Villa.


En una parcela comprada por el Ayuntamiento a Miguel Soto en 1715 se levantan las nuevas dependencias del Matadero de la Puerta de Toledo. Junto al nuevo matadero estaban las salas dedicadas al esquileo y pajares. En los primeros años del siglo XIX se llevaron a cabo una serie de reparaciones para mantener las instalaciones en uso. En 1838 se pidió que se hiciera una reforma radical que no se puede inaugurar hasta 1855.

Trasladado el Matadero en 1928 a su nuevo emplazamiento de Legazpi, el viejo matadero fue demolido hacia 1930 construyéndose en su lugar el Mercado Central de Pescados, hoy tranformado en el Centro Comercial Puerta de Toledo.

Madrid Río. El antiguo matadero y mercado de ganados se construyó entre 1908 y 1928 por encargo del Ayuntamiento de Madrid.

El matadero y mercado de ganados de Arganzuela fue, desde sus inicios, un proyecto abierto y susceptible de crecer. Con una superficie de 165.415 m 2, el proyecto del arquitecto municipal Luis Bellido se estructuró en torno a un conjunto de pabellones dedicados a diversas funciones y servicios: dirección y administración, mercados de ganado, sección sanitaria, cocheras, cuadras e incluso servicio ferroviario.
Tras la guerra civil se admitieron otros usos y se construyó la nave para almacén de patatas en 1940, posteriormente transformada en invernadero en 1992. Cuando, a partir de 1970 las instalaciones comenzaron a quedar obsoletas, se iniciaron las primeras intervenciones para dotar de nuevos usos a algunas naves. En los años 80,  el arquitecto Rafael Fernández-Rañada  transformó el edificio destinado a dirección y administración del antiguo matadero, más conocido como Casa del Reloj, en sede de la Junta Municipal de Arganzuela, así como la nave de estabulación y venta de terneras en espacio para actividades de índole sociocultural. En los años 90, el arquitecto Antonio Fernández Alba transformó los antiguos establos de vacuno en sede del Ballet Nacional de España y de la Compañía Nacional de Danza.
En 1996 se produjo la clausura definitiva del espacio dedicado a matadero. Es ahora un conjunto cultural dentro de las actuaciones de Madrid Río.







Puerta de Toledo.

La nueva Puerta de Toledo, que termina esta calle y da salida al camino real de Andalucía, sustituyó a la antigua que había más arriba en la confluencia de la calle de Toledo con la de Calatrava

Tuvo la nueva puerta origen en tiempo de la dominación francesa, en que se sentó la primera piedra. Salieron los franceses y en 1813 el Ayuntamiento constitucional de Madrid acordó continuar la obra que se termina en 1827.

La Plaza de la Paja de Madrid.

El Barrio de La Latina está delimitado al norte por la calle Segovia, el oeste por la calle Bailén, al este por la calle Toledo y por el sur por  la plaza de la Cebada y la Carrera de San Francisco desde donde se puede contemplar la hermosa Iglesia de San Francisco el Grande inaugurada en 1784 por Carlos III. 


Se corresponde con el espacio que configuró el primer recinto urbano de Madrid en la época Medieval que estuvo rodeado por una muralla de la que todavía hoy quedan vestigios. 


Esta amuralla es herencia de la época musulmana. 


Los condicionamientos geográficos hicieron que Madrid fuese un lugar elegido por los árabes como fortaleza avanzada para la defensa de todo el valle del Tajo y de Toledo. En la muralla había una serie de puertas que daban a los caminos más importantes, con el tiempo estos caminos se irían convirtiendo en las calles que vertebraran la ciudad. 


Según Mesonero Romanos, el recinto amurallado en tiempos de Alfonso VI sería el siguiente;  Arrancando por detrás del Alcázar seguía recto hasta la Puerta de la Vega (hoy calle Mayor/calle Bailén) continuando por la calle Bailen y descendiendo a las huertas de Lozacho (hoy calle Segovia), remontaba hasta las Vistillas para meterse por la calle de los Mancebos y saliendo a San Andrés, antigua fortaleza menor, seguía a Puerta de Moros, desde allí tocando en los límites de la Cava Baja y calle del Almendro llegaba a Puerta Cerrada, subía por la Cava de San Miguel hasta la calle Mayor, llamada durante mucho tiempo de las Platerías; en linea recta iba por la calle Milaneses, continuando por las calles del Espejo y la Escalinata a los Caños del Peral torciendo por último hacia el Alcázar.

La unión de la zona del Palacio Real con Las Vistillas salvando la gran vaguada de la calle de Segovia. se consegue con la construcción de un viaducto, el primero data de 1874 construido con hierro. Sin embargo fueron importantes las reformas que se tuvieron que acometerse en 1921 y 1927, aunque a pesar de ello se decidió la construcción de uno nuevo que se inició en 1934 y se concluyó en 1942.

La plaza de la Paja recibe su nombre de la costumbre  que se tiene desde el siglo XV de vender la paja que se daba al capellán y cabildo de la capilla del Obispo para mantenimiento de la mula que los citados capellanes utilizaban para pasear. 


En el siglo XIII era el lugar de mercado y centro de la villa, hasta que Juan II mandó construir la Plaza del Arrabal, que luego se transformó en la Plaza Mayor. 


La plaza de la Paja esta presidida por la capilla del Obispo que fue ideada para albergar el cuerpo de San Isidro aunque al final no se utilizó para tal fin. 


En los alrededores de esta plaza estaba las casas-palacios de los Lasso de Castilla, de los duques del Infantado,  de los marqueses de Villafranca del Bierzo y de los condes-duques de Benavente.



Pedro Caro y Salas, IV marqués de la Romana. Casa en 1826 con
Tomasa Álvarez de Toledo y Portocarrero, XIV duquesa de Montalto, hija de Francisco de Borja Álvarez de Toledo y Gonzaga, XVI duque de la Casa Ducal de Medina Sidonia, y de Tomasa Josefa Palafox y Portocarrero, hija de Felipe Antonio de Palafox y Croy d'Havré y Centurión, hijo de los VI marqueses de Ariza, y de María Francisca de Sales Portocarrero y López de Zúñiga, VIIcondesa de Montijo.

Padres de Pedro Caro y Álvarez de Toledo, V marqués de la Romana. Padres los IV marqueses de la Romana tambien de Rosalía Caro y Álvarez de Toledo que casa con su primo hermano en 1846 con José Joaquín Álvarez de Toledo y Silva, primo-hermano, XVIII duque de la Casa Ducal de Medina Sidonia, con sucesión en Medina Sidonia, y de Carlos Caro y Álvarez de Toledo, conde de Caltavuturo, que casa en 1857 con su prima Encarnación Caro y Gumucio, hija de Ventura Caro y Caro, bisnieto de los I marqueses de la Romana, y de Carmen de Gumucio Barrientos. Padres igualmente de Carmen Caro y Caro, que casa con Carlos Rúspoli y Álvarez de Toledo, III duque de la Alcudia, III duque de Sueca, XVII conde de Chinchón, asesinado en Madrid en 1936. Con sucesión en los duques de Alcudia, y de Rosario, Rosalía, Caro y Caro, que casa en 1893 con su primo Joaquín Álvarez de Toledo y Caro Pérez de Guzmán el Bueno, XIX duque de la Casa Ducal de Medina Sidonia, con sucesión en Medina Sidonia.

Su titular es Leoncio Alonso González de Gregorio y Álvarez de Toledo, XVIII marqués de Villafranca. Su hermana María del Pilar Leticia González de Gregorio y Álvarez de Toledo ostenta actualmente el ducado de Fernandina.





Durante el siglo XIX se sustituyeron por edificios de viviendas para las clases populares con la finalidad de obtener rentas, forma de inversión de las clases mas acomodadas. 


Hoy en día sólo queda el antiguo palacio de los Vargas como prolongación de la capilla del Obispo.

La Plaza de la Cebada de Madrid.







Plaza de la Cebada. Vemos el hospital de la latina marcado con el número LX. El descampado de la Plaza corresponde al Mercado. A la izquierda del descampado situamos el humilladero de San Francisco, luego de Nuestra Señora de Gracia y luego, iglesia.






La Plaza de la Cebada con la iglesia de San Millán. A la izquierda el hospital de La Latina en su esquina con la calle Toledo.






Antes y ahora. Hospital de La Latina y teatro de La latina. En la cera de enfrente el mercado de la Cebada y el ya derruido polideportivo.


La Plaza de la Cebada y  la Plaza Mayor surgen en el siglo XV en los extramuros de la Puerta de Moros de la muralla de Madrid.


En la Plaza de la Cebada estaba uno de los mercados madrileños para la venta de cereales, legumbres y tocino. 


Su nombre se debe a que aquí se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la de los regimientos de caballería. 


El grano lo traían a vender a esta Plaza los labradores de los alrededores de Madrid. 


En el siglo XVII se instalan las ferias de Madrid y en el siglo XIX pasaron a celebrarse las ejecuciones, en 1824 fue ahorcado el general Riego y en 1837 recibe garrote vil el bandolero Luis Candelas. 



Luis Candelas Cajigal nace en Madrid en 1804 y fue también en la Villa ejecutado el  6 de noviembre de 1837. Nacido  fue un bandolero español nacido en el barrio de Lavapiés. Acusado de más de 40 robos constatados, fue juzgado el 2 de noviembre, siendo condenado a morir por garrote vil.

Ramón Mesonero Romanos  en su libro El antiguo Madrid. Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa de 1860, no cuenta de esta plaza:

La plazuela de la Cebada, formada en los principios del siglo XVI en tierras pertenecientes a la encomienda de Moratalaz, de la orden de Calatrava, según se ve por escritura otorgada en 1536 por Rodrigo de Coalla, del consejo de Hacienda y del de Castilla (por quien aparece firmado el perdón que el Emperador dio a los comuneros) y por su mujer, que compraron un quiñón de tierras en dicho sitio, es un descampado irregular, más bien que una plaza pública, y desde su principio estuvo dedicada al comercio de granos, de tocino y de legumbres. En el siglo pasado fue también muy famosa por celebrarse en ella las famosas Ferias de Madrid, y el paseo y bullicio consiguiente, de que aún hemos podido ser testigos en algunos años del presente, en que se han continuado en ella; pero a fines del siglo último adquirió esta plazuela más funesta celebridad por haberse trasladado a la misma las ejecuciones de las sentencias de muerte en horca o garrote; a cuyo efecto se levantaba la víspera en el centro de ella el funesto patíbulo, y las campanas de las próximas iglesias de San Millán y Nuestra Señora de Gracia eran las encargadas de transmitir con su lúgubre clamor a toda la población de Madrid el instante supremo de los reos desdichados. Muchos grandes criminales expiaron en aquel sitio una serie de delitos comunes, y cuando, en este siglo, principalmente, se inventó la nueva clasificación de delitos políticos, muchas víctimas del encono de los partidos o de la venganza del poder regaron con su sangre aquel funesto recinto; 1822, 1823 y 1830 son fechas muy marcadas en aquella plazuela.


En esta Plaza se situaba el mercado de la Cebada. La venta se realizaba al aire libre en cajones al por mayor. 
Los labradores de las afueras traían su grano entrando por la Puerta de Toledo. 

En la cerca de Madrid ampliada por Felipe II en 1566 existía ya una puerta de acceso denominada de San Francisco por su cercanía al convento de Franciscanos; San Francisco el Grande, ahora. Luego se llama de La Latina por estar ubicada junto al hospital de la Latina fundado a comienzos del siglo XVI.  En 1625, al construirse la cerca de Felipe IV, se levantó una segunda puerta en la calle de Toledo. Se encontraba situada un poco mas al sur  en la confluencia de las calles de Toledo con las de La Sierpe, Santa Ana y Calatrava, cerca de la Casas-Matadero. Por ella entraban las reses dedicadas al sacrificio y destinadas finalmente al abasto de carne ubicado en el cerro de El Rastro. En los aledaños de la Puerta se instalaron industrias de curtido de pieles y marroquinería. Aparece representada en el plano de Texeira junto a dos fuentes.



Las casas matadero en el Cerrillo del Rastro. El reguero de la sangre de los animales sacrificados que descendía desde el alto del cerro del Rastro da lugar descendía por la pendiente, actual calle Ribera de Curtidores donde se celebra el mercadillo de El Rastro, los domingos por la mañana.

En 1837 con la desamortización de Mendizabal y su renovación urbanística el caserio circundante a la Plaza de la Cebada fue reformado hasta que en 1875 se inaguró un mercado de hierro.

Ni el mercado propiedad del ayuntamiento de la Cebada ni el de los Mostenses reunía las condiciones necesarias para la conservación de los géneros. Las carnes sobrantes se sacaban por las noches a sitios frescos para evitar su putrefacción. 


Junto al mercado estaba la iglesia de Nuestra Señora de Gracia o de la Vera Cruz. Fue derribada en 1903 y con su solar en el comienzo de los años cincuenta fue ampliado el mercado. Este nuevo proyecto produjo el derribo del antiguo edificio de hierro siendo sustituido por uno de hormigón.


El Humilladero de Nuestra Señora de Gracia también llamado de San Francisco. Fue fundado por la cofradía de la Santa Vera Cruz hacia 1500, a la salida de la Puerta de Moros, en el camino que llevaba al monasterio de San Francisco. Sobre el humilladero se levanta la Iglesia. Hacia 1540 se labró una imagen de la Virgen que se denominó Santa María de Gracia siendo colocada en el altar mayor de donde tomó nombre la iglesia. A finales del siglo XVII el templo fue reedificado. Fue derribada en 1903. Estaba junto al mercado de la Plaza en su esquina con la Carrera de San Francisco y su solar .



Plano de Mancelli. 1620

Podemos encontrar que en esta Plaza estaba el cementerio arabe de Huesa del Raf; cercano a la Puerta de Moros que daba acceso al  barrio de la morería. Se sitúa en cementerio musulmana en las inmediaciones de la Plaza de Isabel II. También que en la Plaza de la Cebada estaba el Almud de piedra donde los labriegos depositaban la limosna para Nuestra Señora de la Almudena.
Dice Leon Pinelo que en Junio de 1622, con motivo de las fiestas de Madrid por la canonizacion de San Isidro, “en la plaza de la Cebada se planto un jardín o huerta de 200 pies de largo y 20 menos de ancho…”

La iglesia de San Millán fue demolida en 1869.


En 1870 empezó la construcción del Mercado de la Plaza de la Cebada, entonces llamada de Riego. Bajo la dirección del arquitecto Mariano Calvo Pereira, siguiendo el modelo del de Les Halles en París. Construido con modernas estructuras de hierro y cristal. Era un edificio de planta irregular, de dos pisos y una superficie de 6.323 metros cuadrados. Fue inaugurado por el Rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875.



En 1956, el entonces Concejal de Urbanismo, Juaquin Campos Pareja, decidio derribar el mercado modernista de hierro por problemas de seguridad.


El nuevo mercado fue inaugurado en 1962. Junto a él en 1968 se construyo el ya derribado en parte desde 2008 polideportivo de La Latina.

Plaza de la Cebada. Frente a frente lo que fue el Hospital de la Latina, a la derecha, y el mercado y el polideportivo, a la izquierda.


En 2003 el Ayuntamiento de Madrid comenzó a pensar en un proyecto de remodelación urbanística central de la Plaza de la Cebada, que incluía el Mercado de la Cebada. Se convoco un concurso de ideas resuelto en 2007. El proyecto ganador propuso la demolición del actual mercado y la construcción de uno nuevo en el espacio que ocupaba el polideportivo. A su vez, la plaza seria profundamente transformada para convertirse en un espacio peatonal. La remodelación del mercado incluía dos plantas de mercado mas una superior para uso terciario, ademas de la construcción de cuatro plantas mas bajo nivel que ampliaría el actual parking. Sin embargo las obras se han ido retrasando. 
El  Jueves 25 del 11 de 2011 la junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha aprobado hoy una modificación urbanística para desbloquear la remodelación del mercado de la Cebada que lleva paralizada cuatro años paralizado. Se levantará una zona comercial, un nuevo polideportivo y un aparcamiento.