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viernes, 25 de noviembre de 2011

El Rastro.


    
París tuvo su primer matadero, cercano a la catedral, después de la reorganización del gremio de carniceros en 1316.

La primera información sobre esta institución en Madrid se remonta al siglo XVI, cuando por Real Cédula de 1502  los Reyes Católicos, facultaron al Ayuntamiento para “mudar el Matadero desde el paraje junto al Hospital de la Latina en la calle Toledo a otra parte”, a costa de su fundadora doña Beatriz Galindo, en el momento que se estaba iniciando la construcción del Hospital. Se lleva junto a donde se levantará a inicios del siglo XIX la actual Puerta de Toledo. La Casa-Matadero se instaló parcialmente en el edificio del Hospital de San Lorenzo.

Se tienen noticias de que el abastecimiento de carne estuvo regulado por el municipio, al menos, desde principios del siglo XV. En 1480 se distribuía ese alimento a la población en cuatro carnicerías públicas: tres de ellas en la Villa y la cuarta en el Arrabal. 

El ganado adquirido en distintas regiones españolas aguardaba su matanza en las dehesas de Amaniel o de la Villa y Arganzuela y, más tarde también, en la pradera del Corregidor.

Estaba la pradera del Corregidor frente a la Ermita de San Antonio de la Florida, en las cercanías de la popular Fuente de la Teja.


La Dehesa de la Villa  era conocida como la Dehesa de Amaniel, en honor a su dueño, Lope de Amaniel, ballestero de Enrique II de Castilla. El calificativo "de la Villa" se debe a la condición de "Villa y Corte" que ostenta la ciudad de Madrid.

En 1152, Alfonso VII de Castilla donó a la Villa de Madrid los terrenos en los que se ubica el actual parque, que fueron utilizados para el pastoreo, perdiendo gran parte de sus encinas originales. En 1608 se parceló y arrendó gran parte de la Dehesa para pagar el traslado de la Corte a Valladolid y despues para  la construcción del Palacio Real. Carlos II arregló la Vereda de Carabineros, actual calle de Francos Rodríguez, que era el camino que comunicaba los palacios del Buen Retiro y de El Pardo. Carlos IV tomó otras 418 fanegas para incorporarlas al Real Sitio de la Florida.
Con Isabel II se llegó a un espacio de tamaño parecido al actual. Durante todo este tiempo, la Dehesa de Amaniel o de la Villa fue un espacio para uso y recreo de todos los madrileños. El 11 de mayo de 1860, el ejército de África entró en Madrid y acampó durante dos días en la Dehesa, siendo visitado por miles de madrileños. Un año después los terrenos se vendieron a la Beneficencia Pública para construir un manicomio que nunca llegó a levantarse. En 1890 se plantaron 10.000 árboles.
Desde 1901, el estado la entregó en usufructo al ayuntamiento para esparcimiento público. En 1929 se levantó la Ciudad Universitaria de la Universidad Complutense, que ocupó 320 hectáreas. Durante la Guerra Civil se convirtió en una línea de defensa de la ciudad y en sus terrenos se desarrollaron fuertes combates.

Los mataderos públicos madrileños han estado localizados hasta el siglo XX en la zona sur de la ciudad, en el barrio del Rastro, excepto el matadero del Saladero-matanza de cerdos y salazón de sus carnes- que estuvo en la plaza de Santa Bárbara que se dedicaba exclusivamente a la matanza de cerdos para la obtención del tocino. 


En el Cerrillo del Rastro estuvo el primitivo matadero y carnicería mayor, en el mismo solar que hoy se encuentra la Tenencia de Alcaldía, en la Ribera de Curtidores y Plaza de Cascorro,  y en sus inmediaciones se situaron las temerías y fábricas de curtidos, como indica todavía hoy la toponimia de las calles colindantes: Carnero, Tenerías, Ternera, Matadero..........


La causa de la localización de los mataderos en el Rastro puede deberse a que la mayoría del ganado de abasto tuvo su entrada durante siglos a través de la Puerta de Toledo. Además en el siglo XIX se prohibió la entrada de animales por cualquier puerta que no fuera la  de Toledo.


La calle Toledo formaba parte del barrio de los bodegueros, posadas y mesones para alojamiento de los forasteros y de los  ganaderos y mercaderes que traían a vender su ganado a Madrid

Después de la elección  de Madrid como capital del Reino por Felipe II su población aumentó de 65.000 habitantes a 175.000 entre 1606 y 1630. En relación directa con el aumento de población está la necesidad de mas alimentos. El municipio de la Villa decide construir nuevos edificios destinados a la matanza de animales para el abasto.


En el plano de Antonio Marcelli de 1623 aparecen dos mataderos, uno en el Cerrillo del Rastro con su corral, y el otro en el borde de la población, en la salida del camino a Toledo, junto a la actual Puerta de Toledo.

El Matadero de la Latina estaba en la calle Toledo junto al antiguo convento de la Latina, cuyo traslado fue autorizado en 1502 a dependencia situadas junto a la actual Puerta de Toledo, y otro casi frente al de la Latina, llamado Matadero de El Rastro construido en el siglo XVI en el Cerrillo de El Rastro en una modesta y pequeña casa de propiedad municipal, rodeada de un amplio terreno.


Ahora en el Matadero de El Rastro están algunas de las dependencias de la Junta Municipal del distrito de Latina en la Plaza de Cascorro, antes de El Rastro.

El  matadero de la Puerta de Toledo fue derribado y vuelto a construir durante la segunda mitad del siglo XIX, y el del Rastro, inicialmente dedicado a carneros, fue rehabilitado para matadero de cerdos a mediados del mismo siglo. La matanza de carneros se trasladó al matadero de la Puerta de Toledo. El Matadero de El Rastro es abandonado en el siglo XVIII y pasa a manos particulares hasta mediados del siglo XIX.


Ambos sobrevivieron a varios intentos de demolición hasta la finalización de las obras del Mercado y Matadero de ganados del paseo de la Chopera, en los años veinte del siglo XX, junto al río Manzanares en los ahora jardines de Arganzuela de Madrid RIO .


El Matadero de El Rastro


En la Topografía de la Villa de Madrid de Pedro Texeira, elaborada en 1656, el Matadero del Rastro aparece identificado con el número 30: “El Rastro y Carnicaria Maior”. Fue derribado en el siglo XX. Aparece señalado en el plano de Texeira el espacio del  Matadero de El Rastro con su corral.




Su fachada principal daba a la Plazuela del Rastro. Nº 2. Plaza de Cascorro desde 1941.

El municipio controlaba el abastecimiento de carnes de vaca y carnero por medio de las matanzas y la venta al por mayor en el Rastro y la venta al por menor en las tablas del Rastro, la Carnicería de la Plaza Mayor y las de las plazas de San Luís, San Ildefonso, Santo Domingo, Antón Martín, en la calle de Alcalá y en alguna otra plazuela.


No existió un régimen de funcionamiento de las casasmatadero hasta que se aprobó el Reglamento de 1840.

En 1841, el alcalde don José Álvarez y Crespo propuso la rehabilitación del antiguo matadero y Saladero de carne de cerdo,  para evitar los abusos de los particulares y la centralización de todos los servicios de matanza de cerdos. Hasta ese momento el sacrificio de estos animales se llevaba a cabo en dieciocho instituciones particulares: siete alrededor del Rastro, cuatro en el distrito de la Inclusa, uno en el distrito de Congreso y tres en el de Latina. 

Existían veinte corrales públicos en las inmediaciones del Rastro, en donde el ganado esperaba antes de la matanza.


Los mataderos privados eran anti higiénicos, pequeños, carentes de herramientas y con instalaciones inadecuadas,  además en la mayoría de ellos se cometían grandes irregularidades en el peso de la carne.

Pero al no poder utilizarse el antiguo Matadero del Saladero porque había sido convertido en cárcel-correccional, la Comisión sugirió al Ayuntamiento que tomara el control y centralizara los servicios, al igual que lo hacía con el abastecimiento de las otras carnes y construyera un nuevo edificio, sin demasiados gastos, unido al matadero de vacas y carneros de la Puerta de Toledo. No pasa esto de ser un proyecto.


EL 9 de agosto de 1840 se prohibió la entrada de ganado de cerdos por todas las puertas de la Villa.

El 21 de noviembre de ese mismo año, se permitió sólo introducir este tipo de ganado por la Puerta de Toledo con un horario determinado y, a finalmente, se ordenó el cierre de todos los mataderos privados. 

Muchos mataderos privados continuaron abiertos ya que el proceso hasta que se aprobó la rehabilitación del Corral del Rastro duró once años, desde 1841 a 1852.


Cayetano Cuadrillero, propietario del matadero de carneros del Rastro, ofreció su cesión al Ayuntamiento en varias ocasiones e incluso se llegó a pedir que se hiciera el levantamiento de la planta del edificio, que se le encomendó al arquitecto municipal Juan Pedro Ayegui, en 1843. La idea de rehabilitar ese matadero no prosperó hasta 1848, después de haber sido adquirido por la municipalidad.


Cayetano Cuadrillero y Mota, nació en Palazuelo de Vedija, Tierra de Campos de Valladolid, diócesis de León, el 7 de agosto 1724 en el Palacio de los Cuadrillero, que alberga actualmente el Ayuntamiento de esa villa. Tomó posesión del obispado de Ciudad Rodrigo el 15 de octubre de 1763 y rigió la diócesis hasta 1777 en que fue nombrado obispo de León.

Muchas fueron sus obras y actuaciones, de las que sobresalen las dedicadas a la formación y educación de niños y jóvenes, entre otras, la fundación del Seminario de San Cayetano de Ciudad Rodrigo, que se inauguró el 25 de noviembre de 1769; el Hospicio de esta misma ciudad, inaugurado en 1783, siendo ya obispo de León; la edificación asimismo del Hospicio de León, y la fundación de una Escuela de primeras letras para niños y niñas en Palazuelo de Vedija. Otorgó su primer testamento en 1781, junto a sus hermanos don Francisco, obispo de Mondoñedo, y don José, canónigo y Arcediano de Camaces en la Catedral de Ciudad Rodrigo. Sobreviviéndolos, renovó su testamento, en León, el 28 de julio de 1797; en él quedan reflejadas sus inquietudes: los pobres, las necesidades urgentes del obispado, la educación de los jóvenes, y su propia familia. Se mandó enterrar en la capilla de Nuestra Señora del Carmen de la Catedral de León, donde yace desde 1800, año de su muerte.

 Cayetano Cuadrillero y Mota fue obispo de Ciudad Rodrigo, donde fundó su seminario, entre 1763 y 1777, año en que fue nombrado obispo de León. Su hermano Francisco Cuadrillero y Mota fue obispo de Mondoñedo entre 1781 y 1797, Antonio Escudero y Cuadrillero, Prior de Valencia de Don Juan en la Orden de San Juan de Malta nacido en esta villa en 1668,  José Cuadrillero y Vedoya, Caballero de la Orden de Carlos III en 1797.


La rehabilitación no fue aprobada hasta 1852 y nunca se realizó completa, por falta de fondos municipales. Más tarde, cuando se decidió tirar y volver a construir el Matadero de la Puerta de Toledo estuvo a punto de  aceptarse su derribo, pero al no completarse ese proyecto, permaneció en uso hasta que se inauguró el Matadero del paseo de Chopera. 

Posteriormente se demolió y en su solar el arquitecto municipal Francisco Javier Ferrero construyó la Tenencia de Alcaldía del Rastro, en la  Ribera de Curtidores, entre 1932 y 1934.


La Casa-Matadero de la Puerta de Toledo se instaló inicialmente a comienzos del siglo XVI en parte del edificio del Hospital de San Lorenzo, junto a la Puerta de Toledo, después de su adquisición por el Ayuntamiento. 

Antes de llegar a la casa del Matadero, y a la esquina de la calle  de los Cojos, ya casi junto a donde vemos la actual Puerta de Toledo,  estuvo también el piadoso albergue de San Lorenzo, en que se recogía por la  ronda de pan y huevo a los pobres extraviados en las calles durante la noche, y se les daba  aquella frugal colación y un humilde lecho, por la hermandad fundada en 1598 por Pedro  Cuenca.

Fue objeto el Matadero de la Puerta de Toledo de reparaciones constantes entre 1626 y 1668. Estaba dentro dentro de la cerca de la Villa.


En una parcela comprada por el Ayuntamiento a Miguel Soto en 1715 se levantan las nuevas dependencias del Matadero de la Puerta de Toledo. Junto al nuevo matadero estaban las salas dedicadas al esquileo y pajares. En los primeros años del siglo XIX se llevaron a cabo una serie de reparaciones para mantener las instalaciones en uso. En 1838 se pidió que se hiciera una reforma radical que no se puede inaugurar hasta 1855.

Trasladado el Matadero en 1928 a su nuevo emplazamiento de Legazpi, el viejo matadero fue demolido hacia 1930 construyéndose en su lugar el Mercado Central de Pescados, hoy tranformado en el Centro Comercial Puerta de Toledo.

Madrid Río. El antiguo matadero y mercado de ganados se construyó entre 1908 y 1928 por encargo del Ayuntamiento de Madrid.

El matadero y mercado de ganados de Arganzuela fue, desde sus inicios, un proyecto abierto y susceptible de crecer. Con una superficie de 165.415 m 2, el proyecto del arquitecto municipal Luis Bellido se estructuró en torno a un conjunto de pabellones dedicados a diversas funciones y servicios: dirección y administración, mercados de ganado, sección sanitaria, cocheras, cuadras e incluso servicio ferroviario.
Tras la guerra civil se admitieron otros usos y se construyó la nave para almacén de patatas en 1940, posteriormente transformada en invernadero en 1992. Cuando, a partir de 1970 las instalaciones comenzaron a quedar obsoletas, se iniciaron las primeras intervenciones para dotar de nuevos usos a algunas naves. En los años 80,  el arquitecto Rafael Fernández-Rañada  transformó el edificio destinado a dirección y administración del antiguo matadero, más conocido como Casa del Reloj, en sede de la Junta Municipal de Arganzuela, así como la nave de estabulación y venta de terneras en espacio para actividades de índole sociocultural. En los años 90, el arquitecto Antonio Fernández Alba transformó los antiguos establos de vacuno en sede del Ballet Nacional de España y de la Compañía Nacional de Danza.
En 1996 se produjo la clausura definitiva del espacio dedicado a matadero. Es ahora un conjunto cultural dentro de las actuaciones de Madrid Río.







Puerta de Toledo.

La nueva Puerta de Toledo, que termina esta calle y da salida al camino real de Andalucía, sustituyó a la antigua que había más arriba en la confluencia de la calle de Toledo con la de Calatrava

Tuvo la nueva puerta origen en tiempo de la dominación francesa, en que se sentó la primera piedra. Salieron los franceses y en 1813 el Ayuntamiento constitucional de Madrid acordó continuar la obra que se termina en 1827.

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