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lunes, 12 de diciembre de 2011

Puerta del Sol.



El convento de San Felipe el Real en una xilografía de 1878. En la parte inferior del edificio, se aprecia la lonja, conocida como mentidero de la villa. Las covachuelas de la base eran utilizadas como puntos de venta de todo tipo de artículos. Fue construido en la primera mitad del siglo XVI en el solar que hoy ocupan las Casas de Cordero, en la embocadura de la calle Mayor.

La manzana contigua a la que ocupa la actual sede de la Comunidad de Madrid, antigua Real Casa de Correos, es la que ocupaba el convento de San Felipe el Real. 

Fundado el 9 de marzo de 1546 por fray Alonso de Madrid, padre provincial de la Orden los agustinos, estuvo situado en la calle Mayor esquina a Esparteros. 

Su fundación estuvo rodeada de una gran polémica, puesto que tanto el arzobispo de Toledo, Juan Martínez de Silíceo, como varios particulares, e incluso el propio Ayuntamiento –siendo corregidor don Sancho de Córdoba- se opusieron en un principio a su fundación. Apareció entonces la figura del príncipe Felipe, futuro Felipe II, quien tomo bajo su protección a los agustinos, e intercedió para que pudiera ser fundado. Así, el 9 de marzo de 1547, los religiosos tomaron posesión del convento, que en agradecimiento, fue titulado con el nombre de San Felipe el Real. 

En cuanto al edificio, todas las fuentes coinciden en el gran valor arquitectónico que tuvo, especialmente su claustro, realizado por Andrés de Nantes y restaurado por Francisco de Mora entorno a 1600. Según Antonio Ponz, todo él era de granito y piedra berroqueña, de orden dórico, y constaba de veintiocho arcos sobre pilares en cada uno de los dos cuerpos de que se componía. 

El elemento más famoso de San Felipe el Real era  su famosa lonja, situada sobre unas covachuelas en donde se vendían los más variados productos, y que recibió el nombre de mentidero de la villa, lugar en donde se fraguaron los principales rumores de la Corte, y que tantas veces aparecieron en la literatura del Siglo de Oro. 

La desamortización de Mendizábal supuso el final de este emblemático lugar del Madrid del Antiguo Régimen. Así, el 13 de febrero de 1836 se ordenó su demolición, a la cual se procedió en 1838. Su lugar lo ocupa actualmente las llamadas Casas de Cordero, construidas entre 1842 y 1845.


Estas casas que llevan el nombre de su promotor, Santiago Alonso Cordero, fueron construidas entre 1842 y 1845 por el arquitecto Juan José Sánchez Pescador en el solar donde estuvo emplazado el convento de San Felipe el Real, fundado en 1547, desamortizado en 1836 y derribado en 1838. 

Fue el primer gran edificio de viviendas que tuvo la ciudad, consta de cuatro alturas sobre planta baja y presentaba una distribución de las viviendas ajustada a los distintos perfiles sociales y económicos de la época, localizándose las viviendas más lujosas en la parte central del edificio. Cuando se produjo la reforma de la Puerta del Sol, entre 1852 y 1862, se consiguió crear ese espacio público representativo que buscaba la clase política liberal, en parte gracias a las Casas de Cordero, pues el arquitecto Lucio del Valle unificó arquitectónicamente el conjunto de edificaciones de la plaza, tomándolas como modelo. Si observamos detenidamente la Puerta del Sol resulta que todas y cada una de las fachadas que dan a esta plaza tienen la misma altura y la misma disposición ordenada de vanos, balcones y pilastras que las Casas del Cordero. 

Se conserva en la esquina de las calles Mayor y de Esparteros el escudo del promotor de este edificio, en el que además estuvo mucho tiempo ubicado el Café Nuevo del Pombo. 

El Antiguo Café y Botilleria del Pombo ocupaba los sótanos de la finca de la calle Carretas a espaldas de la Casa de Correos, hoy sede del Gobierno Autónomo de Madrid, en la Puerta del Sol. Fue centro de la cultura liberal y vanguardista de la época, liderado por el genial periodista y escritor Ramón Gómez de la Serna, el mago de las letras creador de maravillosas greguerías y uno de los mayores exponentes del periodismo. La conocida tertulia del Café Pombo fue creada en 1912, estas tenían lugar el Sábado noche, donde los miembros del movimiento vanguardista, tanto renombrados como nuevos, se reunían para charlar pero una excepción se cernía en las conversaciones a petición de Gómez de la Serna. La política estaba vetada. 




También en la Puerta del Sol, en los salones del Hotel de París, estuvo el Nuevo Café de la Montaña donde tenía lugar la tertulia a la que acudía Ramón del Valle Inclán. 

Estaba el Hotel París en la fachada este de la Puerta del Sol, entre la calle Alcalá y la carrera de San Jerónimo. Ahora la nueva tienda  APPLE en MADRID. 

El edificio de la publicidad conservada de TÍO PEPE.






Benito Pérez Galdós comentaba en los Ayacuchos de los Episodios Nacionales: Ha comprado el solar de San Felipe, para construir en él una casa; allá se irá con El Escorial en grandeza, y será la octava maravilla de la corte.

Si hacemos caso a Ramón Gómez de la Serna: La fortuna de Cordero fue hecha súbitamente en el premio gordo de la lotería de Navidad con muchas combinaciones de premio. Tanto gano que el Tesoro casi se declaro en quiebra para poder pagar.

La totalidad del solar adquirido en 1841 por cerca de diecisiete millones de reales por el maragato Santiago Alonso Cordero, destinado parte del premio gordo de lotería, que le había tocado, premio tan cuantioso que el Erario se vio obligado a pagarle en varios plazos y a cederle este solar como parte del mismo; y allí construyó la mejor y más grande casa de vecindad de Madrid.
Actualmente en el Instituto de Estudios Madrileños no consideran valida la hipótesis del premio gordo de la lotería, ya que no aparece Santiago Alonso Cordero en la relación de premiados aquellos años, por lo que no estamos seguros del origen de su fortuna.

El proyecto se encargo en 1842 al arquitecto José Sánchez Pescador, que lo diseño formado por seis edificios, cinco de ellos haciendo un conjunto, cuyas obras se terminaron en 1846, constituyendo la primera construcción de viviendas españolas donde se utilizo el orden clásico en sus fachadas.

Unos años más tarde, Santiago Alonso Cordero vendió la totalidad de esta edificación con un importante beneficio. 

Santiago Alonso Cordero (10 de marzo de 1793, Santiago Millas - 23 de octubre de 1865, Madrid) fue un ilustre personaje en su época por ser propietario de la Casa del Maragato (Casa Cordero) ubicada en la Puerta del Sol.
 Personaje que tuvo cierta relevancia política dentro de los liberales ejerciendo como Diputado en Cortes por Astorga (en el periodo 1846 - 1856), siendo además una persona de gran fortuna gracias al negocio del transporte de mercancías a la Capital. En pleno siglo XIX resultaba ser un personaje pintoresco por vestir siempre con trajes maragatos.
Su influencia le llevó a ser Presidente de la Diputación de Madrid. Murió de cólera en una epidemia que azotaba Madrid a finales del siglo XIX.

Nació en Santiago Millas (León). Sus primeros estudios los hizo en Monforte de Lemos ingresando después en el seminario de los nobles de Cantabria. En esta época adquirió fama por proteger a numerosos personajes que huían de las persecuciones realizadas por el denominado Rey deseado. Su reputación se acrecentó cuando en el periodo que va desde 1820 a 1821 siendo elegido comandante de un batallón de la milicia nacional, lo cual le expuso a perder la vida a manos del guerrillero realista López. Tras ello será diputado a Cortes desde 1836, siendo designado para senador por el pueblo de Madrid. Hizo dinero en su participación en líneas de diligencias. En las décadas de 1830 a 1860 se hace una gran fortuna invirtiendo en los nuevos medios de transporte que aparecen en Madrid. Siendo concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1841, Cordero adquirió la totalidad del solar de la Puerta del Sol en pública subasta, y tras la ayuda que le proporcionó el haber logrado el premio de la Lotería Nacional finalmente en el año 1862 concluye la que será Casa Cordero.
Su afán en la Diputación de Madrid hizo que no abandonara Madrid en una epidemia de cólera que le alcanzaría finalmente causándole la muerte. Para honra de Cordero, se acordó en la diputación provincial de Madrid colocar el busto de aquel en el salón de sesiones.
Fue socio capitalista de la Sociedad Palentino-Leonesa de Minas, que construyó el primer alto horno de España en 1847.

Anecdotario.

Su vida fue interesante como para ser incluida en algunas de las novelas de Benito Pérez Galdos.
Fue uno de los primeros ganadores de la Lotería Nacional y el Estado al no prever el gasto del premio le cedió la Casa que recibió su nombre.
Invitando a la Reina a su Casa de la Puerta del Sol ofreció a su Majestad alfombrar el suelo con monedas de oro, algo que la reina Isabel II rechazó ya que al poseer tales monedas su rostro no podía pisarlas. A este contratiempo Cordero respondió que las pondría de canto.

La Cava Baja y la Cava Alta de Madrid.


Ambas Cavas corresponden a los fosos que rodearon la muralla cristiana.

Su trazado se corresponde con el trazado de esta muralla. 

La Cava Baja fue un foso de agua que servía para defender la muralla cristiana. La cava se llenó de agua procedente de la cercana laguna que estaba en Puerta Cerrada. En el siglo XV la Cava se deseca y se empiezan a construir casas adosadas a la muralla. Fue en este momento cuando tomó el nombre de Cava de San Francisco, porque conducía a la actual Basílica de San Francisco el Grande. Las casas fueron cubriendo la muralla quedando prácticamente emparedada. Hoy se pueden ver restos de la misma en los números 10, 21 y 30 de la Cava Baja.

La Cava Alta nunca fue un foso. Debe su nombre a su posición más elevada con respecto a la Cava Baja. En su origen, en la calle de Toledo, había una plazuela cuyo nombre era el de Berenjena, por el huerto que había en la casa de los Ramírez de Madrid. Después pasó a formar parte del recinto del hospital de La Latina.

La plazuela de la Berenjena estaba en la calle de Toledo, frente a la desembocadura de la Cava Alta. Se llamó así debido al berenjenal que existía en una casa cercana a este lugar propiedad de Francisco Ramírez y Beatriz Galindo, y que más tarde se convirtió en huerto del hospital de La Latina. Esta plaza, junto con las de Antón Martín, Campillo de Manuela, San Millán y Gato, no existía en el callejero oficial ni tenía numeración propia, pero era conocida popularmente con este nombre. A partir de 1835 quedó comprendida en la calle de Toledo.


Francisco Ramírez de Oreña, el Artillero, señor de Bornos en Jaen, esposo de Beatriz Galindo y secretario de los Reyes Católicos. Esta casa incorporó el señorío deRivas, luego ducado, y el condado de Bornos.

Francisco Ramírez dotó a su hijo segundo, Nuflo, con un mayorazgo que tenía casas también  en  la plaza del Conde de Miranda, en cuyo solar se edificó en 1607 el convento del Corpus Christi, Las Carboneras.

 La segunda casa de este apellido fue la fundada hacia 1300 por Diego Ramírez, y poseía el señorío del Castillejo, Villarrubia, Acebrón y Solera, en Cuenca.



Foto tomada del trabajo Madrid siglos XIX y XX,
realizado por los alumnos de la asignatura Historia de Madrid en la edad contemporánea.
Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, curso 1998-1999,

Plazas de Madrid.

En Madrid existieron algunas de las plazas que se citan y ya desparecidas.

Plaza de la Aduana Vieja
Plazuela de la Aduana Vieja
Plaza de Armas
Plaza de la Berenjena
Plaza de Cándido Lara
Plaza de los Capuchinos
Plaza del Clavel
Plaza de la Condesa Pardo Bazán
Plaza de los Consejos
Plaza de la Justicia
Plaza de Leganitos
Plaza de Ludones
Plazuela de la Madera
Plaza antigua de los Mostenses
Plazuela del Conde de Mora
Plaza de Leganitos
Plaza de la Priora

La Plaza de los Carros de Madrid.





Desde la plaza de la Paja por la costanilla de San Andrés llegamos a la plaza de los Carros. 


Era el lugar de parada de carros de los que se dedicaban al transporte de mercancías debido a la cercanía a la plaza de la Cebada. 


Junto a ella está la plaza de san Andrés, presidida por la parroquia de San Andrés, construida en el lugar donde se sitúa la mezquita principal del Madrid árabe.


Estos lugares  fueron los de San Isidro que fue  feligrés de San Andrés y estuvo enterrado en un principio en ella, en la capilla de San Isidro.


Junto a la parroquia de San Andrés la capilla del Obispo.