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lunes, 12 de diciembre de 2011

La Cava Baja y la Cava Alta de Madrid.


Ambas Cavas corresponden a los fosos que rodearon la muralla cristiana.

Su trazado se corresponde con el trazado de esta muralla. 

La Cava Baja fue un foso de agua que servía para defender la muralla cristiana. La cava se llenó de agua procedente de la cercana laguna que estaba en Puerta Cerrada. En el siglo XV la Cava se deseca y se empiezan a construir casas adosadas a la muralla. Fue en este momento cuando tomó el nombre de Cava de San Francisco, porque conducía a la actual Basílica de San Francisco el Grande. Las casas fueron cubriendo la muralla quedando prácticamente emparedada. Hoy se pueden ver restos de la misma en los números 10, 21 y 30 de la Cava Baja.

La Cava Alta nunca fue un foso. Debe su nombre a su posición más elevada con respecto a la Cava Baja. En su origen, en la calle de Toledo, había una plazuela cuyo nombre era el de Berenjena, por el huerto que había en la casa de los Ramírez de Madrid. Después pasó a formar parte del recinto del hospital de La Latina.

La plazuela de la Berenjena estaba en la calle de Toledo, frente a la desembocadura de la Cava Alta. Se llamó así debido al berenjenal que existía en una casa cercana a este lugar propiedad de Francisco Ramírez y Beatriz Galindo, y que más tarde se convirtió en huerto del hospital de La Latina. Esta plaza, junto con las de Antón Martín, Campillo de Manuela, San Millán y Gato, no existía en el callejero oficial ni tenía numeración propia, pero era conocida popularmente con este nombre. A partir de 1835 quedó comprendida en la calle de Toledo.


Francisco Ramírez de Oreña, el Artillero, señor de Bornos en Jaen, esposo de Beatriz Galindo y secretario de los Reyes Católicos. Esta casa incorporó el señorío deRivas, luego ducado, y el condado de Bornos.

Francisco Ramírez dotó a su hijo segundo, Nuflo, con un mayorazgo que tenía casas también  en  la plaza del Conde de Miranda, en cuyo solar se edificó en 1607 el convento del Corpus Christi, Las Carboneras.

 La segunda casa de este apellido fue la fundada hacia 1300 por Diego Ramírez, y poseía el señorío del Castillejo, Villarrubia, Acebrón y Solera, en Cuenca.



Foto tomada del trabajo Madrid siglos XIX y XX,
realizado por los alumnos de la asignatura Historia de Madrid en la edad contemporánea.
Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, curso 1998-1999,

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